Los concellos aprueban un 70 % menos de licencias urbanísticas que en el 2007
El 2016 registró un ligero repunte del 5 % en las urbes de más de 20.000 habitantes
De 8.933 licencias otorgadas al año se ha pasado a 2.715 en una evolución descendente que parece haber tocado fondo, aunque al pinchazo inmobiliario se suman ahora condicionantes locales como el retraso en la gestión de los permisos en casos como el de A Coruña, donde promotores, gestores inmobiliarios y arquitectos manifiestan sus quejas por la demora en la tramitación, dificultades que en otros municipios vienen dadas por la suspensión de sus planes generales como ocurre en Vigo, Ourense, Ponteareas, Gondomar, Verín, Monterrei, Melón o Abegondo.
La evolución de la concesión de licencias registró desde el estallido de la crisis un descenso abrupto y continuado que no se frenó en el 2015 en Galicia, pero sí mínimamente en el conjunto de las 22 localidades de más de 20.000 habitantes.
Chequeo local
La Voz ha chequeado en esos mismos concellos cuál ha sido la evolución durante el 2016 en la concesión de licencias de obras mayores, y según los datos de los ayuntamientos la actividad ha repuntado en 15 de ellos aumentando en conjunto un 4,7 % .
La web de urbanismo de Vigo refleja una evolución de 472 a 567 licencias otorgadas, aunque la inmensa mayoría incumban al ámbito comercial, en una ciudad regida ahora por las normas de 1993 tras suspenderse su planeamiento. Más leve es el incremento de licencias en A Coruña, al pasar de 224 a 243; en Ourense, el salto ha sido de 105 a 130 permisos validados, pero está por ver cómo incide la vuelta al plan urbanístico de 1986.
En Pontevedra la subida ha sido de un 12,7 % al crecer las licencias aprobadas de 86 a 97, aunque solo tres se correspondieron a nuevos edificios. La misma evolución ascendente registró Ferrol, que consignó el año pasado 115 aprobaciones por 84 del 2015. Narón sumó doce nuevas viviendas unifamiliares en el último ejercicio frente a las siete del año anterior y una nave que recibieron el visto bueno municipal.
El Concello de Vilagarcía interpreta que con los datos de su municipio en la mano la actividad constructiva «comeza a levantar cabeza» al aumentar el ritmo de concesión de licencias en un 32 %, y pasar de 87 a 115, porcentaje similar al alcanzado en Ames (de 34 a 45) y en Culleredo (76 a 104), y que llega al 44 % en Marín (de 9 a 13 licencias para obras con proyecto) y al 42 % en Carballo (81 a 115). Igualmente positiva, aunque con un ritmo urbanístico inferior, consignaron la actividad constructiva Oleiros (de 40 a 49), Arteixo (de 92 a 93), Lalín (61 a 62) y Cambre (de 4 a 5).
Caída en cinco concellos
Hubo menos concesiones en A Estrada (-55 %), Redondela (-27), Ponteareas (-20), Cangas (-9) y Ribeira (-8). Santiago no cerró el recuento de permisos aprobados durante el 2016 (había aprobado 116 en el 2015 ) y Lugo no especifica a qué año corresponde cada una de las 662 licencias aprobadas en el último bienio.
El precio del metro cuadrado cayó en las ciudades 387 euros en seis años
No hace falta retroceder a las épocas de las vacas gordas del sector del ladrillo para contemplar cómo los precios de la vivienda se desplomaron considerablemente en Galicia. El precio medio tasado de la vivienda en las 16 localidades más pobladas de la comunidad alcanzaba en el año 2010 unos 1.389 euros por metro cuadrado. En diciembre del 2016 el listón bajó en el conjunto de dichas localidades a 1.001 euros, según las estimaciones hechas en ambos períodos por el Ministerio de Fomento.
El mayor abaratamiento de la vivienda se registró en Vigo al caer en esos seis años el precio del metro cuadrado construido 649 euros por término medio (648 euros en el caso de las construcciones de más de cinco años de antigüedad y 532 en el de las más nuevas). La desvalorización media llegó en A Coruña a 423 euros (427 euros en las viviendas de mayor antigüedad y 54 en las recientes).
Tras Vigo, donde más cayó el precio de la vivienda fue en Arteixo (530 euros), estableciéndose ahora el metro cuadrado en 843. Le acompañan en esa senda de la depreciación Pontevedra (-484 euros por metro cuadrado), Ferrol (-449), Oleiros (-447), Culleredo (-435), Ribeira (-422), Narón (-411), Vilagarcía (-390), Lugo (-380), Redondela (-293), Ourense (-282), Santiago (-245), Marín (-198) y Carballo (-163).
El precio más alto entre la vivienda nueva se encuentra en A Coruña (1.587 euros por metro cuadrado) y Santiago (1.440), y el más barato en Ferrol (650).
«El freno a las licencias está haciendo subir el precio de las viviendas»
«Estamos en un momento global que es una oportunidad y en Galicia se nos está escapando», advierte Ángel Jove, presidente de la Federación de Promotores de Edificación y Suelo de Galicia (Feproga). A la incertidumbre que genera la suspensión de los planes de urbanismo en puntos clave como Vigo y Ourense, Jove suma «las dificultades para el emprendimiento de nuevos desarrollos del sector privado y público en A Coruña». El presidente de los promotores gallegos alerta de que «los cuellos de botella» que considera se han generado en la gestión del urbanismo herculino y que señala ralentizan la tramitación de licencias «están provocando una presión de precios al alza», al agotarse el excedente de viviendas nuevas y aumentar la demanda. «Se está penalizando al urbanismo», recalca, y apunta a «una inseguridad en el criterio interpretativo» por parte del Ayuntamiento y falta de rapidez.
Ángel Jove considera que la crisis inmobiliaria ha hecho que prácticamente no operen más que empresas locales en cada área urbana de Galicia. Defiende la «honorabilidad y la profesionalidad» de los constructores, sector al que indica se subieron en las épocas de desarrollo inversores de todo tipo y experiencia variable.
«Algunos tienen terror al urbanismo y nos ven como el enemigo a batir»
«El urbanismo no puede volver a lo que fue y no lo hará, porque ahora solo aguanta el que tiene liquidez hasta que vende los pisos que coloca en el mercado», señala el presidente de la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias, Benito Iglesias. Desde el punto de vista de los vendedores, su representante en Galicia advierte que ya ni el comprador tiene el mismo perfil respecto a antes de la crisis: «Antes del 2009 los compradores más frecuentes eran los menores de 35 años, ahora lo son los mayores de 55», indica para dibujar un perfil de ahorrador que al no confiar en los productos del mercado financiero opta por adquirir una segunda propiedad para dedicarla al alquiler. «Se ha pasado de un 11 a un 20 % de hogares en alquiler en las siete ciudades gallegas, y en A Coruña incluso más», señala Iglesias.
Defensor de que las normas urbanísticas sean claras y no interpretables, el presidente de las empresas inmobiliarias lamenta que tanto a su sector como a los promotores los vean «como el enemigo a batir por quienes tienen terror al urbanismo», dice aludiendo a grupos municipales que entiende dificultan el desarrollo de la construcción. «Genera decenas de empleos. Que no vean fantasmas», recomienda.
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