sábado, 15 de abril de 2017

AUDASA. AUTOPISTAS. FACTURACIÓN Y BENEFICIOS.

La AP-9 facturó cada día 12.000 euros más, y un tercio del total son beneficios

El tráfico de coches aumentó un 4,2 % y el uso de cabinas sin personal es del 78 %



Tras cuatro años reduciendo velocidad (2010-2013), Audasa, la concesionaria de la AP-9, ha completado su tercer año consecutivo de crecimiento. Los peajes que salpican desde Ferrol hasta Tui la arteria viaria que vertebra Galicia consiguieron facturar este año 12.000 euros más al día con respecto al 2015 (3,3 % más), unas cifras que aúpan su facturación total a 138,6 millones de euros, que es la misma cantidad que movía una década antes y veinte millones menos del tope histórico, fijado en el 2009.
El crecimiento se basa en esencia en la recuperación del tráfico de coches ligeros, un 4,2 % más, porque de hecho la actualización de tarifas del anterior ejercicio fue ligeramente negativa (-0,55 %). Pero el volumen de vehículos no, la intensidad media diaria pasó de 19.247 a 20.008, todavía lejos de los 27.030 que circulaban en el 2007, cuando unos pocos comenzaron a intuir la crisis que se avecinaba. Los turismos siguen siendo los amos de la AP-9, ya que representan el 92 % del tráfico total, mientras que los vehículos pesados son solo el 1,24 %.
Los discretos pero sostenidos avances, recogidos en el informe anual remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, son pasos gigantes cuando se analiza la implantación de las cabinas sin personal, que ya se utilizan -en ocasiones por obligación- en el 78 % de los tránsitos, bien sea a través de peajes dinámicos (con dispositivos electrónicos que levantan la barrera) bien en las vías de todo pago, que aceptan el abono con efectivo o tarjeta (26 % del total). En determinadas estaciones y tramos horarios, el pago automático alcanza el 90 % de las operaciones.
Recortes en la plantilla
Esta exitosa automatización está afectando decisivamente al retroceso de la plantilla laboral, que en el 2016 sumaba 215 empleados, cinco menos que el año anterior y casi 85 menos que los que estaban en nómina hace una década. Mantiene el número de directivos, tres, y sigue sin incorporar mujeres a su consejo.
Por lo que se refiere a la actividad inversora, Audasa ha destinado en el ejercicio pasado 76 millones de euros que se han materializado en las obras de ampliación de la AP-9, con importantes actuaciones en las zonas de Rande y Santiago que se repartieron entre expropiaciones, ejecución de trabajos y otros gastos. Asimismo, asegura la concesionaria en su informe anual, ha invertido también en la reparación de firme de acuerdo con el programa de la sociedad, así como en la instalación de nuevas máquinas de pago.
Uno de cada tres euros
Los beneficios antes de impuestos ascendieron el año pasado a 60 millones de euros (dos menos que el 2015) y tras el pago de impuestos estos representan aproximadamente un tercio del total de la facturación de los peajes. Esto es, uno de cada tres euros que se pagan en la cabina van a parar a la cuenta de Audasa, que expresa su confianza en seguir creciendo de forma sostenible a pesar del contencioso que le ha planteado al Ministerio de Fomento tras la revisión de tarifas a 1 de enero del 2017, que supone una rebaja del 0,37 %. Para la concesionaria no se ajusta «al ordenamiento jurídico».
También en el plano empresarial, la firma admite un resultado de explotación a 31 de diciembre de 88 millones de euros, que también se reducen (2,4) respecto al ejercicio anterior.

Audasa presume de solidez y confía en crecer gracias a la economía y los peajes dinámicos

Audasa no ve grandes amenazas a su negocio a corto o medio plazo ni rivales que puedan hacerle sombra. En su propio informe de «evolución previsible» advierte que «otras redes o medios alternativos» -en referencia inequívoca a la N-550, al tren y al autobús- no son competencia «a día de hoy», aunque al tiempo señala que puede tener vulnerabilidad a cambios normativos o a la marcha de la economía en general. Con todo, la sociedad muestra su confianza en el crecimiento de la economía gallega, lo que entienden sus gestores que se traducirá en una escalada positiva sostenida similar a la de la primera década del siglo.
Además analiza factores internos que facilitarán el crecimiento, como el aumento del uso de los telepeajes dinámicos, una apuesta que le ha permitido reducir la plantilla y que, según Audasa, provoca una gestión más eficiente de la recaudación y una contención en los costes asociados a la misma.
La «solidez» del proyecto, sostienen, se ha visto ratificada tras una emisión de obligaciones bonificadas para hacer frente a una refinanciación de 66,8 millones de euros. Su colocación alcanzó una suscripción del 333 %, «un claro indicador de la confianza de los inversores». Audasa está pagando a sus proveedores a 27 días, dentro del plazo legal de 30, y cerró el ejercicio 2016 sin saldos pendientes de abono.

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