Vigo, capital de la industria 4.0
Las empresas y centros tecnológicos de la comarca encabezan en Galicia la transición hacia la cuarta revolución industrial - Automóvil, metal, aeronáutica y transformación de productos pesqueros, los sectores en vanguardia
Uno de los AGV de Faurecia.
La cuarta revolución industrial ya está aquí. Innovaciones como la robótica colaborativa, el Big Data, la logística inteligente, la visión artificial y la impresión 3D, que hace apenas unos años no eran más que conceptos futuribles, son hoy una realidad y una herramienta de trabajo más en muchas compañías. Esta transformación a gran escala del dispositivo industrial, no exenta de amenazas, tiene en la comarca de Vigo, en sus empresas y centros tecnológicos, su mayor laboratorio de ensayos. Sectores como el motor, el metal, la aeronáutica y la transformación de productos de la pesca abanderan este salto tecnológico en busca de una mayor eficiencia y competitividad frente a los países denominados low-cost.
La automoción, el pulmón industrial del sur de Galicia y el primer sector exportador gallego, se ha volcado con el concepto de fábrica del futuro. Por exigencias del mercado. Uno de los sectores que más rápido evolucionan en el mundo ha sido el primero en incorporar en Galicia avances como los robots colaborativos o cobots, autómatas diseñados para trabajar codo con codo con los operarios sin temor a posibles accidentes (se desactivan ante el riesgo de contacto con humanos, lo que evita la instalación de celdas de protección). La planta de la multinacional automovilística francesa Grupo PSA en Vigo fue la primera del grupo en probar estos cobots -como adelantó este diario (ver edición del 25 de septiembre de 2016)- para automatizar la lectura de códigos de barras
En la actualidad, los robots colaborativos ya no son novedad en el sector. Plantas como las de la corporación británica GKN Driveline Vigo, Faurecia Asientos de Galicia y Benteler, entre otras, han introducido los cobots para realizar aquellos procesos más duros para el personal humano o automatizar ciertas tareas. Otra innovación de la fábrica del futuro muy presente en la automoción y el metal son los AGV (siglas en inglés de Automated Guided Vehicle), los vehículos de guiado automático, utilizados sobre todo para tareas de logística interna (para reparto de piezas). Estos AGV, la mayoría filoguiados, permiten a las empresas un importante ahorro de costes al suprimir en el reparto de piezas la interacción humana.
También empiezan a ser comunes en las industrias viguesas las cámaras de visión artificial en 2D o 3D. Este tipo de cámaras inteligentes se utiliza en aplicaciones de inspección o medición de piezas, por ejemplo, para asegurar la máxima calidad de un componente. Algunos de estos sensores son capaces de detectar e inspeccionar hasta 6.000 piezas minuto. El sistema también se usa para lecturas de códigos y el guiado de robots, y en sectores como la transformación de los productos de la pesca, para una correcta selección de la materia prima. De hecho, es una de las tecnologías que el Grupo Calvo utiliza en el proyecto Smart Tuna Factory, que se está desarrollando en Vigo en colaboración con Anfaco.
Más reciente es el uso de la impresión 3D en procesos industriales. PSA-Vigo instaló en la unidad de montaje una impresora capaz de fabricar piezas en tres dimensiones de diferentes materiales y con un ahorro de costes superlativo. La máquina -como avanzó FARO- se está utilizando para producir útiles, protecciones o calas, así como piezas prototipo para la validación del proyecto K9, la próxima generación de furgonetas de PSA y Opel que lanzará el centro, y los ahorros superan el 99%. Un ejemplo: en alguna pieza que antes se fabricada por moldeo o mecanizado, el coste por unidad ha pasado de los 400 euros a solo un euro, lo que da una idea del potencial de la impresión 3D.
La sincronización de los flujos logísticos y el uso de algoritmos para optimizar las cadenas de suministro son otros de los avances vinculados a la industria 4.0, así como el aprovechamiento de toda la información que se genera en el proceso de fabricación, expedición y venta de un producto, es decir, el análisis de lo que se conoce como el Big Data. La automoción, el metal, la aeronáutica y el naval también están impulsando el uso de simuladores para simplificar y reducir los costes de diseño y las pruebas de un nuevo producto, desde un componente para un coche o avión a un segmento de un buque.
En este proceso de cambio marcado por la digitalización, las empresas se apoyan en los centros tecnológicos de la comarca, sobre todo en el CTAG (Centro Tecnológico de Automoción de Galicia), Aimen, Gradiant, Anfaco-Cecopesca y Energy-Lab. La labor de estas instituciones, al igual que la Universidade de Vigo, resulta esencial no solo para apoyar a las empresas en este salto tecnológico, sino para formar a las plantillas en los requerimientos de esta nueva industria.
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