Lo hemos sabido desde siempre: Las madres prefieren a un novio opositor, aplicado y respetuoso con la familia, pero los que se comen las rosquillas fueron siempre los chicos malos. Y lo mismo sucede con las chicas: a las malas nunca les falta pretendiente ni invitaciones, mientras que las modositas se van los fines de semana con sus amigas, también buenas, al cine o a dar saludables paseos.
Galicia es la buena chica, la moza bueniña de las autonomías: cumplidora, trabajadora, cooperadora, solidaria… Y así le va, nin un triste AVE tenemos, ni siquiera la tuvieron en cuenta a la hora de proponer una candidatura española para a Agencia Europea del Medicamento, con sede en Londres, que tendrá que trasladarse tras el brexit. La propuesta fue Cataluña.
Cataluña lanzó al mundo la proclama «España nos roba», se ha gastado alegremente más de 60.000 millones de euros, que le prestó desde o 2012 el Fondo de Liquidez Autonómica, en crear embajadas catalanas, emitir bonos basura y preparar referendums para separarse de España. Y ahora España va a condonar la deuda y además va a invertir allí hasta el 2020 otros 4.200 millones de euros en infraestructuras.
Tomemos ejemplo: hay que ser la chica mala. Convoquemos un referendum separatista e inauguremos embajadas de Galicia Ceibe.
Seguro que algo más conseguiremos que con el apoyo incondicional que hasta ahora se le ha prestado al Goberno.
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