viernes, 3 de junio de 2016

MERCADO LABORAL: FORMACIÓN TRABAJADORES.

Galicia tiene por primera vez más trabajadores formados que mano de obra sin cualificación

Los empleados con algún tipo de especialización alcanzan los 636.000, el 52,7% de los ocupados en la comunidad - La tasa de paro entre ellos ronda de media el 15,6% frente al 23% en los de estudios básicos


Con el aliento de la campaña estival ya a la puerta de la esquina, el auge de la temporalidad y la recuperación de la economía, España dejó atrás en mayo la barrera psicológica de los cuatro millones de parados. Algo que no sucedía desde 2010. La reducción roza las 120.000 personas y fue de récord también en Galicia, donde el descenso alcanzó el 3,37% -el mayor porcentaje en el quinto mes del año desde 2007, cuando todavía no había llegado ni la primera recesión-, con 7.689 parados menos.
En el reequilibrio del mercado laboral gallego, junto con las razones comunes a todas las autonomías, influye especialmente la transformación que está viviendo la propia sociedad por el envejecimiento. La bajada de la población activa, de aquellos residentes que están en edad de trabajar y además pueden hacerlo. Un indicador importantísimo sobre la salud demográfica. Pues bien, solo entre 2014 y 2015, la comunidad perdió casi 13.000 activos y 57.000 en comparación con 2012. Como el paro se calcula en referencia al número de activos, si hay menos, la tasa de desempleo baja. La mayoría se va por su jubilación y vienen de generaciones en las que los estudios eran una excepción. Al contrario que ahora. Por lo que el mercado laboral de Galicia se llena cada vez más de profesionales formados. Hasta el punto de que en 2015 fueron mayoría y superaron a la mano de obra sin calificación. No había sucedido nunca.
La comunidad se quedó el pasado ejercicio con 1,26 millones de trabajadores en activo. De ese total, según los datos actualizados ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE), cerca de 625.000 -el 47,26%- es población con programas de formación básica y desarrollo personal. Que, como mucho, llegaron a cursar el Bachillerato. El resto, 636.000 (52,7%), cuentan con algún tipo de aprendizaje especializado. La evolución de la crisis ha demostrado que aunque el deterioro de las condiciones es general, en este segundo grupo la incidencia del paro es menor. Mientras la tasa del desempleo en los gallegos sin estudios, con enseñanza primaria o hasta secundaria pasaba del 23% al cierre de 2015, en los otros, los más preparados, de media ronda el 15,6%. Siete puntos de diferencia. Son 144.000 desempleados en el primer caso y 99.000 los formados.



La radiografía de la ocupación confirma las dos situaciones tan diferentes que viven unos y otros. El 76,9% de los trabajadores activos que pasaron únicamente por programas básicos está desempeñando un puesto. En los otros el promedio es del 84%. Dentro de ese segundo grupo, la categoría de mayor peso es la de los gallegos con estudios en ramas comerciales y de administración. Son uno de cada diez ocupados en Galicia. Prácticamente 101.000. Les sigue el personal técnico de sectores como la mecánica o la electrónica (89.900); y las ramas de la salud (76.700). Los trabajadores con estudios de educación alcanzaron los 51.400; y 44.700 los ligados a las actividades del sector servicios. Pero, ¿tienen todos las mismas posibilidades de encontrar una oportunidad laboral? No.
"Las tasas de actividad, ocupación y paro varían en función del nivel de formación alcanzado", remarca el IGE. "Entre la población formada en salud y servicios sociales, la tasa de actividad [que compara los que son activos frente al total de la población con ese perfil profesional] llegó al 84,1% en 2015 -ejemplifica-. Por sexo, la mayor tasa de actividad femenina se presentó en las mujeres con especialización en agricultura, ganadería y pesca (88%). Entre los hombres la tasa más elevada se registró en el sector de las ciencias (84,4%)".
La joya de la corona del mercado laboral gallego son los matemáticos y estadísticos, con casi pleno empleo, según el IGE. Un total de 2.200 ocupados. El sector de servicios sociales le anda cerca. Hay 5.900 trabajadores especializados que están contratados y unos 500 desempleados. En tercer lugar, los profesionales del Derecho. Frente a los 20.100 ocupados, el número de personas que aguardan un puesto es de 2.000, con una tasa de ocupación por encima del 91%. En torno al 89,5% está el personal vinculado a la salud y el especializado en industrias manufactureras; y en el 87% los mecánicos, electrónicos y otros empleados de enseñanza técnica parecida, y los químicos.
Con ese panorama en la ocupación, también los niveles de desempleo entre unas y otras categorías es muy diferente. Al margen de los matemáticos y estadísticos, hay dos perfiles a los que parece que tampoco les faltan oportunidades. Son los especialistas en servicios sociales, con una tasa de paro a finales del pasado 2015 del 7,8%; y los ligados al Derecho, de un 9,1%. Nada que ver con los formados en arquitectura y construcción. El desempleo entre ellos se dispara al 26,4% y es mayor al que padecen los no formados (23%).
Por el medio aparecen los educadores (13,9%), artes y humanidades (17,4%), ciencias sociales y del comportamiento (15,6%), periodistas (13,6%), enseñanza comercial y administración (20,3%), ciencias de la vida (18%), ciencias físicas, químicas y geológicas (13,1%), informáticos (16,9%), mecánicos, electrónicos y otros técnicos (12,4%), industria manufacturera y de producción (11%), sector primario (16,7%), salud (10,5%) y los servicios (18,2%).

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