jueves, 16 de junio de 2016

INMOBILIARIO: PAZO A SUBASTA.

Un palacio en venta al mejor postor

Un juzgado madrileño busca comprador para el hotel de lujo de Sober antes de sacarlo a subasta.
El año pasado, los tres últimos trabajadores del Palacio de Sober se tiraron meses acudiendo a sus puestos sin que nadie les explicase exactamente qué tenían que hacer. Este hotel de lujo estaba cerrado desde marzo del 2014, así que no había ningún cliente que atender, pero se supone que debían ocuparse de que las instalaciones se conservasen en un estado aceptable, por si la empresa Alvaher 98decidía reabrirlo en algún momento. Pero eso ya no va a pasar.Alvaher 98 lleva meses en concurso de acreedores y sus propietarios acaban de pedir la liquidación. Si los administradores judiciales no encuentran antes un comprador, el que fue durante tres años el primer y único cinco estrellas de la provincia de Lugo será subastado.
El despacho de abogados al que el juzgado mercantil número doce deMadrid le encomendó la gestión de la empresa tras la aprobación del concurso de acreedores en febrero del 2015 espera obtener un precio aceptable por el hotel y por el resto de las instalaciones de Alvaher 98. Esta firma con sede social en Madrid se dedicaba originariamente a la comercialización de carne a gran escala. Alberto Vázquez, su propietario, quiso dar un giro a su actividad empresarial cuando la crisis todavía no asomaba la oreja y en el 2007 daba la campanada: había comprado las ruinas y la finca del palacio de Sober, un edificio construido principalmente durante los siglos XVI y XVII que estaba abandonado desde principios del XX.
En el 2005 y en el 2006, la empresa afrontó dos ampliaciones sucesivas de capital. En el 2009, con las obras de reconstrucción del palacio ya en marcha, llegó otra. Con una previsión inicial de inversión de 5,2 millones en la construcción y apertura del hotel, Alberto Vaquero conseguía ese año un total de 4,6 millones en préstamos y subvenciones de diferentes departamentos de la Xunta.
En octubre del 2014, con el hotel ya cerrado, fuentes del Igapejustificaban la concesión de aquellas ayudas con el argumento de que el proyecto parecía viable. Un total de 3,2 millones de esos fondos públicos procedían de un préstamo tramitado por la Xunta ante elBanco Europeo de Inversiones (BEI). El resto salían de dos subvenciones a fondo perdido, de 887.619 y 418.983 euros, concedidas por el Igape. No hay confirmación oficial sobre las condiciones concretas de estas ayudas, pero al parecer el crédito del BEI obligaba a la empresa a mantener una media de 32 puestos de trabajo en el hotel durante un mínimo de dos años. El dinero a fondo perdido estaría condicionado a que la actividad se mantuviese al menos cinco años.
El hotel abrió el 15 de octubre del 2010 y aguantó operativo dos años y cuatro meses. El 2 de marzo del 2013 entró en vigor un expediente temporal de regulación de empleo que preveía que el hotel abriese cuatro meses y medio aquel verano, para volver a cerrar en invierno y reabrir definitivamente el 15 de mayo del 2014. Y reabrió, pero solo unos días, los necesarios para despedir a casi todo el personal. Hasta que llegó el ERE, Alberto Vaquero mantuvo su discurso de que el hotel tenía futuro. Pero después del cierre se hizo el silencio. Ni él ni su hija, nombrada directora del hotel en el 2013, volvieron a hacer declaraciones sobre lo que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, calificó en el acto oficial de inauguración del hotel como un sueño hecho realidad.
Mientras se aclaran las condiciones de la liquidación judicial del hotel, la oposición exige explicaciones y responsabilidades políticas. El diputado socialista Vicente Docasar ya ha llevado varias veces la cuestión al Parlamento, y nunca se olvida de subrayar que la familia de la exalcaldesa de Sober y actual delegada de la Xunta en Lugo,Raquel Arias, era la propietaria de las ruinas del palacio cuandoAlberto Vaquero las compró.

Una suite de 750 euros con vistas espectaculares al valle de Lemos

Una noche en la suite real del Palacio de Sober costaba 750 euros, un precio nunca antes visto en la hostelería de la comarca de Lemos. Había precios más económicos, claro, pero ninguno bajaba de los 320 euros. El efímero primer cinco estrellas de la provincia de Lugo fue concebido como un hotel de superlujo, pensado para una clientela que hasta entonces no se había dejado ver por la Ribeira Sacra. En tres años de obras, Alvaher 98 levantó sobre las ruinas de la que fue sede de la vieja estirpe nobiliaria de los López de Lemos.

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