jueves, 16 de junio de 2016

ABANCA: SALIDA A BOLSA.

Escotet insiste en la idea de sacar Abanca a bolsa, pero no le pone fecha.

El banco renegoció diez mil hipotecas y condonó dos millones de euros en 80 préstamos.
«En algún momento cotizaremos en bolsa». Con esa breve frase, pronunciada el jueves durante la presentación de la primera memoria de responsabilidad social corporativa de Abanca, el máximo accionista y vicepresidente de la entidad, Juan Carlos Escotet, volvía a poner sobre la mesa el proyecto de que las acciones del banco se negocien en el parqué madrileño.
Ya hace dos años, y antes de la absorción del Etcheverría, se lanzó una emisión de bonos convertibles por 270 millones que se vio como el primer paso hacia la futura salida a bolsa, que está previsto que se produzca antes de octubre del 2018. Eso sí, Escotet fue el jueves cauto y no fijó ningún horizonte temporal.
No es el único paso que apunta hacia el parqué, ya que en la junta de accionistas convocada para el próximo lunes 27 se aprobará que el banco pueda abonar parte del salario variable de los directivos en acciones de la entidad. Títulos que, fuera de la bolsa, tienen menos liquidez, pero que podrían revalorizarse con fuerza una vez se dé el salto.
Impacto económico y social

El vicepresidente de Abanca quiso demostrar con cifras el compromiso de la entidad con Galicia y aludió al peso de la entidad en la economía de la comunidad, en la que genera el 1,42 % del valor añadido total y casi el mismo porcentaje (una centésima más) de empleo. La entidad da trabajo en la comunidad a 15.924 personas, entre puestos directos (3.730), indirectos (5.625) e inducidos (6.569).
Cifras recogidas en la primera memoria de responsabilidad social delbanco, que nace con el objetivo de «rendir cuentas para ser buenos ciudadanos corporativos», explicó Escotet, que recordó que «al igual que al ciudadano común se le exige que cumpla unas obligaciones, también las empresas las tenemos».
Como parte de su acción social, el directivo destacó la actuación de la entidad frente al «drama social» de los desahucios: cedió cien viviendas a la Xunta y 200 al fondo social del Gobierno central, concedió 53 alquileres sociales y renegoció más de diez mil hipotecas. Aludió también al «tratamiento especial de situaciones de especial gravedad», con ochenta casos particulares que acabaron en quitas por importe de dos millones de euros.
Para mantener esa «alma de caja» que siempre reivindica, Escotetdestacó la necesidad de mantener la buena salud financiera de la entidad. En ese sentido, anunció que Afundación llegará el año que viene al «punto de equilibrio» presupuestario, vital para profundizar en la obra social.

No hay comentarios:

Publicar un comentario