lunes, 7 de noviembre de 2016

Gasolina y textil representan el 65 % de las exportaciones gallegas a Estados Unidos

Los expertos advierten que una victoria de Trump podría penalizar las relaciones comerciales.















Tras diez meses de sobresaltos (del brexit al no al acuerdo de paz en Colombia, pasando por el bloqueo político en España), la traca final llega mañana con unas  elecciones que, además de designar al próximo inquilino del despacho oval, serán también claves para el futuro inmediato de la economía global. Solo hay que ver los temblores que han recorrido los mercados en los últimos días ante la mera posibilidad de que Trump llegue a la Casa Blanca para comprobar el calado de la decisión para el comercio mundial.
Una incertidumbre a la que no son ajenas las empresas gallegas. No en vano, Estados Unidos es el séptimo mercado mundial para sus exportaciones. El año pasado vendieron en ese territorio productos por valor de 613,7 millones de euros, según los datos recopilados por el Ministerio de Economía. Estos muestran que, tras un repunte del 66 % en solo cuatro años, se han recuperado ya los niveles previos a la crisis. Para ello ha sido fundamental el incremento de la base de empresas exportadoras, que ha aumentado casi un 50 % desde el 2011, hasta llegar a las 890 compañías que el año pasado vendieron parte de su producción en suelo estadounidense. De ellas, 232 son regulares, es decir, han tenido presencia continuada en el país al menos durante los últimos cuatro años, según datos de la Consellería de Industria.
Aunque puede sorprender, el principal negocio gallego al otro lado del Atlántico está en los depósitos de los coches. Ni ropa ni cerveza. Gasolina. En concreto, la que produce la refinería coruñesa, desde la que salen más de la mitad de las exportaciones a Estados Unidos. Desde Repsol confirman que el año pasado vendieron allí 600.000 toneladas de combustible, un 10 % de su producción, lo que lo convierte en su principal mercado exterior (más de 328 millones de euros según los datos del Ministerio de Economía), con un crecimiento del 50 % en el último año. A mucha distancia de los derivados del petróleo, la moda emerge como el segundo gran nicho de negocio gallego al otro lado del charco, con casi 70 millones de euros en ventas. Una cifra muy inferior a la facturación real de Inditex en un país que el gigante textil eligió para comenzar su expansión internacional (en Nueva York ubicó su segunda tienda en el extranjero, tras la de Oporto) y en el que cuenta ahora con 73 establecimientos, lo que lo convierte en su segundo mercado en América, tras México. ¿Y por qué no casan las cifras? Pues porque Economía solo contabiliza como exportaciones gallegas las que salen de la comunidad, por lo que productos enviados desde otras plataformas logísticas, como las que Inditex tiene en Madrid o Zaragoza, no sumarían. Además, el cálculo se hace según el valor del producto en el momento del envío, no el que luego tiene en tienda, que puede ser el doble o el triple.
Aunque en la textil con sede en Arteixo se resisten a dar cifras de negocio en el país, su presidente ya apuntó en la última conferencia con analistas el interés por crecer en Estados Unidos. «Es un mercado muy atractivo para nosotros gracias a la combinación entre tiendas físicas y on-line», explicó Pablo Isla, que avanzó un ritmo de aperturas de entre 12 y 15 nuevos Zaracada año en el país.
Además de Inditex, otros referentes del textil, como Lonia o Pili Carrera, están también asentados en el mercado estadounidense, bien con establecimientos propios, bien con acuerdos con distribuidores locales.
Nuevas oportunidades
Sobre las oportunidades de futuro, en la red Pexga (plataformas empresariales en el exterior que gestionan la Xunta y la patronal gallega y que asesoran a las empresas que quieran empezar a exportar) apuntan a sectores como el agroalimentario, los materiales de construcción (piedra o madera), el turismo o las nuevas tecnologías, especialmente las aplicadas al campo sanitario.
Juan Verde, asesor económico en diferentes Gobiernos demócratas, entre ellos los de Obama, y ahora enrolado en la campaña para la elección de Clinton, defiende las potencialidades de Galicia para posicionarse en el mercado americano: «No es que no tenga algo potente que ofrecer, es que no se conoce». Ourensano de adopción (está casado con Tiziana, la hija menor de Adolfo Domínguez), lideró la misión comercial que en junio trajo a una veintena de empresarios estadounidenses a Galicia. «Fue un éxito, como demuestran los acuerdos que se han cerrado», destaca, antes de desgranar los sectores que ofrecen más potencial, como el turístico o el agroalimentario, donde lo importante no es competir en precio, sino posicionarse en la gama media alta, con «productos ecológicos o gourmet, muy demandados».
Pero ¿puede el resultado electoral afectar a las relaciones comerciales? Verde ve «posible, pero poco probable» que gane Trump, pero cree que, de hacerlo, estarían en riesgo las relaciones con Europa y se avanzaría hacia el aislamiento del país, también en lo comercial. Sobre los peros de Clinton al acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la UE, asegura que su intención es «firmarlo, pero con mejoras». «Si ella gana no habrá preocupación, porque garantiza la continuidad, pero con Trump entraríamos en el terreno de lo imprevisible, un punto muerto que duraría meses o años».

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